
La profesión docente es, sin lugar a dudas, una profesión integral; el rol del profesor no se limita sólo a instruir, sino que también a educar.
El rol del educador ya no se limita al aula, atraviesa sus límites, trasciende a la vida misma del alumno; el enfoque creativo y educativo, por lo tanto, no debe centrarse en las escuálidas fronteras de la sala de clases, sino más bien debe fijar su mirada en todo aquello que interfiere en la formación del alumno.
La evaluación entonces, no solo debe medir, no solo debe jerarquizar, sino que también debe ayudar a formar; se transforma en una herramienta fundamental al momento de diagnosticar, en el instante en que se deben tomar las decisiones necesarias para adaptar y así optimizar el trabajo. Si consideramos esta función como primordial, podremos dar un mejor enfoque a nuestro trabajo.


2 comentarios:
gracias por la visita, que buen concepto tenes en este texto, claro como el agua, saludos y regresare pronto!
Bueno, yo me encontré con este blog...
Me parece muy interesante, yo soy profe de español egresada de esa importante casa de estudios. La universidad de Concepción, y me pregunto:
¿Cómo osan aquellos señores que ostentan el poder a calificar de "mala calidad" la educación chilena? Cuando yo salí del colegio no cachaba una, entré a estudiar pedagogía y recién ahí me relacioné con la maravilla de la literatura. Eso, eso es exactamente lo que trato de hacer con mis alumnos, pretendo en el aula ceñirme al programa, luego de allí... al infinito. Para que no sean como ... para que sean mejores que yo... para que no tengan miedo.
Veo apagada la llama en los ojos de mis compañeros de trabajos, esos antiguos bríos que movían a la reflexión ya no están presente. ¡Qué tristeza!
Preparénse Quijotes que los molinos, hoy, están de malas.
azaleia_a@hotmail.com
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